Aunque las informaciones del interior del país son escasas y difíciles de contrastar, los activistas sirios sostienen que la situación en Homs, la tercera mayor ciudad del país, es "catastrófica". La Liga Árabe denuncia la violación del acuerdo de cese de la violencia acordado la semana pasada.
Otros 19 manifestantes sirios murieron este domingo a manos de las fuerzas de seguridad del presidente Bashar al Asad en una protesta en la ciudad de Homs, a unos 140 kilómetros al norte de Damasco, según denunciaron activistas sirios del Observatorio para los Derechos Humanos en Siria, basado en Londres.
Estos últimos decesos, al comienzo del festival islámico del Eid al-Adha, una de las principales festividades musulmanas del año, se habrían producido escasas horas después de que 27 personas fallecieran en otros enfrentamientos violentos en esa ciudad.
"Aseguran que algunas zonas, como Baba Amr, no muy lejos del centro de la ciudad, están bajo un bombardeo constante desde hace casi una semana", señala Jonathan Head, corresponsal de la BBC.
En total se denunció la muerte de cerca de un centenar de personas en los últimos días.
Por otra parte, los habitantes Homs, la localidad más castigada, denuncian el corte de suministro eléctrico y del agua potable y señalan que se están quedando cortos de provisiones, combustible y medicinas.
Pero según algunos observadores, podría empeorar. El periodista de la Servicio Árabe de la BBC Akram Shaban Abdou señala que si la violencia se extiende -lo que en su opinión es una posibilidad cada vez más cercana-, y Occidente sigue al margen, el fin al derramamiento de sangre podría estar muy lejos.
¿Incumplimiento?
Estos acontecimientos tienen lugar después de que el miércoles pasado la Liga Árabe anunciara un acuerdo con el que pretendía poner fin a la violencia en Siria. Entre los puntos convenidos estaba la retirada del ejército de las calles y la apertura del diálogo entre el gobierno y la oposición.
En ese momento, los voceros del presidente Al Asad se comprometieron a retirar a sus hombres de las zonas urbanas y dijeron estar abiertos a conversaciones, pero a pesar de ello la violencia ha continuado.
Ante el incumplimiento del plan, la Liga Árabe anunció una reunión para el 12 de noviembre con el fin de debatir "la continuación de la violencia" y el hecho de que "el gobierno sirio no implementara sus compromisos".
Pero su margen de maniobra es escaso.
"El lenguaje utilizado por el presidente Assad no ha cambiado. En una de sus contadas declaraciones en los últimos días, el mandatario dijo que sus fuerzas se están empleando contra el terrorismo y la intervención extranjera", indica Head.
Si la Liga Árabe endurece su postura frente a Siria, esto podría "abrir la puerta a mayores sanciones de la comunidad internacional", dice por su parte a BBC Mundo Akram Shaban Abdou.
"Es poco probable que se dé una intervención militar directa como la que se dio en el caso de Libia, pero podrían enviar armas a la oposición y a los desertores del ejército. También se cree que las sanciones económicas podrían alienar más al gobierno de Asad, y llevar a que más gente se una a las protestas, en particular en Aleppo y Damasco. Si a esto se le sumaran mayores deserciones, la situación podría derivar en un golpe, pero es importante recalcar que sólo son escenarios posibles que manejan los expertos, dentro y fuera de la región".
Margen de maniobra
En este contexto, agrega el corresponsal, la postura de Asad deja al bloque con dos opciones: la suspensión de Siria como país miembro o su expulsión.
El principal grupo opositor hizo un nuevo llamado a la intervención internacional en el país al tiempo que, desde Occidente, crecen las voces críticas con el gobierno de al Assad.
El ministro de Exteriores francés Alain Juppe afirmó que las últimas muertes muestran que "no puede esperarse nada más del régimen".
Según el canciller, a pesar de sus "comentarios ocasionales", el gobierno de Asad no se comprometerá a un programa de reformas".
Según el jefe de la diplomacia francesa, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas falló al no actuar en este caso, luego que se vetara hace un mes una resolución que contemplaba medidas punitivas.
La ONU estima que han muerto unas 3.000 personas en Siria desde que comenzó el levantamiento contra Asad en marzo.
FUENTE: BBC MUNDO.

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